Vagueando a la madrugada
en las apenas alumbradas
calles de la gran cuidad.
El motor de un automovil
se escucho a mis espaldas,
avanzando unos cuantos metros
se estaciono frente al templo,
al momento que la puerta se abrio,
una aparicion divina del auto salio.
Vestia completamente de negro,
la poca luz en su adorado juego
sus seductores labios bermejos,
algo entreabiertos invitaban a besar.
Los ojos de acero
y pelo tan negro
lograban cautivar
la belleza de su piel,
que con la luna a su vez,
al cielo me transportara.
Pasando por mi lado,
su cabello me rozo,
el perfume y su aliento
mi espiritu abrazo.
La sombra de tu cuerpo
en mi cuerpo se reflejo,
aferrandome a un sueño
persegui a la aparicion.
Cuando al templo entraste
queriendote aun mirar,
flotando como en nube
continue la senda de tu andar.
Imagen de mujer mas bella
nunca grabe en mi memoria,
la aparicion de semejante estrella,
me hizo dar mil gracias a Dios
por vez primera que yo existiera.
Queriendo por un momento disimular
me concentre a buscar a mi alrededor,
pues estaba completamente seguro que
un nicho vacio encontraria para vos.
Escuchabas extasiada al organo sonar,
concentrada estabas en la misa sin mirar
y yo hincado buscando tu piedad,
solo habia en mi mente confusion
automatico mis pobres ojos
buscaban refugio en tu calor.
Despues de observar tu rostro,
no supe que fue lo que paso,
me encontraba caminando en el parque
recordandote paso a paso, a cada instante,
formandome un destino sin acompañante.
De la aparicion aquella,
que al templo me condujo,
nunca volvi a saber nada.
Ruego algun dia poder encontrarla,
por un momento volver a mirarla,
perderme en el dulce sueño
de sus ojos color de cielo,
su alma inalcanzable
y su cuerpo perfecto.
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