En la gran colonia de los musicos
existio una pequeña calle muy especial,
aquella que llevaba por nombre Albeniz
y dio mucho siempre a la gente para hablar.
Un grandisimo escultor vivio alli
en la casa con el numero veintidos
a media cuadra de la esquina con Liszt.
Completo autodidacta
nos llego a enseñar,
desde la manera de vestir
hasta el modo de pensar.
Todos aquellos que lo conocieron
por siempre lo habran de recordar,
con su porte de caballero bien esbelto
todo el tiempo muy bien arreglado,
buscando solamente a Dios honrar.
Si como artista escultor
les parecio a algunos
que no era de lo mejor,
vale la pena siempre aclarar
que su obra maestra completa
enfocaba lo que era tu alma,
con ella empezo de a poco a formar
su tremendisima escultura maestral.
Su pensamiento amoldandonos
de la misma manera que sus dedos,
una gran figura nos proporciono,
buscando tratar de hacernos siempre
agradables a los ojos de nuestro Dios.
Era lo mas sobresaliente
de aquella humilde calle
a la cual me refiero,
recuerdo por completo
la gente casi formando
visitando cada dia del año,
todo el tiempo encontrando
la ayuda para su necesidad.
En aquel festivo ambiente
de toda clase de gentes
mi infancia se termino,
alla fue donde quedo
de mi vida lo mejor,
entre el sabio escultor aquel
y los pocos amigos de mi niñez.
Muchisimas veces
no lograba entender
de los que le rodeaban
su manera de proceder,
pero no me preocupaba
sabia que las cosas funcionaban
de una manera algo programada
y que al final por lo regular,
todo volveria a estar bien.
Llegando a la adolescencia
bien que me aprovechaba,
cuando se me descuidaban
para salir siempre y hacer,
lo que me venia en gana.
No puedo en ningun momento negar
que todo el tiempo por mi el rezaba,
pues en la mayoria de las ocasiones
los problemas aquellos que enfrente,
aun no logro entender como es que:
con vida todo el tiempo regresara.
El pacientemente esperaba
a sabiendas que algun dia
comprenderia su enseñanza,
equivocado obviamente no estaba,
lo unico que ahora lamento
es que tanto tiempo pasara.
En estas cansadas fechas
en que la vida me alcanzara,
quisiera que a mi lado estuviera
para que sabiamente me la explicara.
De aquella ahora vieja casa
donde semejante personaje vivio,
no la he visitado pues muy lejos de esos lados
en otro pais desterrado vivo ahora yo,
quiero conservarla por siempre en mi memoria
de la manera en que lucio cuando vivia aquel escultor.
No sabria como reaccionaria
si volviera a la calle del ayer otra vez
y ya no pudiera ver de la puerta salir,
formados en un gran ir y venir,
a las gentes de diferente edad,
que a mi padre para todo venian a consultar.
De una gran colonia
de nombres de musicos,
precisamente de alla salio
el primer gran poeta,
escultor, artista, religioso
y persona mas importante
que haya conocido yo.
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